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La legislación colombiana para "los empleados del servicio doméstico" -en este caso valdría la pena usar el lenguaje incluyente pues sólo el 4% son hombres-, es, con excepción de 2 aspectos, igual para ellas que para el resto de los trabajadores colombianos.

Esos dos aspectos que las discriminan son el derecho a la Prima de Servicios (en vía de ser ley de la república) y la Jornada laboral diaria. El primero es cuestionable puesto que la gran mayoría de los empleadores buscan una empleada doméstica para dedicar el tiempo que ocuparían en las labores de la casa, incluido el cuidado de los hijos, en realizar un trabajo remunerado que genera excedentes. Por fortuna ya la Corte Constitucional reconoció al hogar como una unidad económica productiva y está en curso la ley de prima en el Congreso. 

El segundo aspecto, la Jornada laboral diaria, es otro aspecto de discriminación, pues los trabajadores colombianos de salario mínimo, no pueden trabajar más de 8 horas diarias, y en el caso de las empleadas domésticas internas, se les exige hasta 10. Esto, en cuanto al mandato de la ley, pues la investigación da cuenta de que trabajan entre 10 y 16 horas diarias.

Por tanto, los empleadores están obligados, por ley, a tratar a una empleada doméstica con las mismas consideraciones laborales que a cualquier trabajador de una empresa u organización.

A continuación, la normatividad explícita que las cobija:

  • Ley de los trabajadores domésticos en Colombia, o ley 1595 de 2012, del Congreso de la República "Por medio de la cual se aprueba el "CONVENIO SOBRE EL TRABAJO DECENTE PARA LAS TRABAJADORAS Y LOS TRABAJADORES DOMÉSTICOS, 2011 (NÚMERO 189)" adoptado en Ginebra, Confederación Suiza, en la 100ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo , el 16 de junio de 2011".      

→  Presentación Prezzi de la ley, por Paula Andrea Gómez Galvis.